de Howard Phillips LOVECRAFT: La llamada de Cthulhu – 1926§
No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas.
de E. CIORAN§
El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.
de Pascal QUIGNARD: Breve tratado sobre medusa. (Fragmento)§
[...]
Mi madre se sentaba siempre a un extremo de la mesa del comedor, de espaldas a la puerta de la cocina. Bruscamente, mi madre nos mandaba callar. Su rostro se alzaba. Su mirada se alejaba de nosotros, se perdía en el vacío. Su mano se extendía sobre nosotros en medio del silencio. Mamá buscaba una palabra. Todo se detenía de pronto. Nada más existía de pronto.
Abstraída, lejana, intentaba, con la mirada clavada en nada, centelleante, que la palabra que tenía en la punta de la lengua volviera a ella en el silencio.
Nosotros también estábamos en el borde de sus labios. Estabamos al acecho, como ella. La ayudábamos con nuestro silencio, con toda la fuerza de nuestro silencio. Sabíamos que haría volver la palabra perdida, la palabra que la desesperaba. Daba una voz, alucinada, con su masa vacilante el el aire.
Y su rostro se serenaba. La encontraba: la pronunciaba como un prodigio. Era un prodigio.
Toda palabra recobrada es un prodigio.
El nombre en la punta de la lengua
Edt: Debate. Madrid, 1994
