de Juan MALPARTIDA: Claves de la poesía hispanoamericana del siglo XX§
[...] La obra es contingente porque el lector modifica, siempre,
el texto que descifra [...]
Revista de Occidente, Octubre 2008
[...] La obra es contingente porque el lector modifica, siempre,
el texto que descifra [...]
Revista de Occidente, Octubre 2008
La isla es erial, sertón, pampa, camino de llegados disciplinantes,
sedienta Judea, asolada provincia sometida a la ley del viento
y de su fusta salvaje. Esta isla es túmulo a la deriva, perorata de
tolvanera, abandonado hospital de incurables, polvoriento Sinaí
por el que desfila la herrumbrosa soldadesca de las cabras.
Pero también es la isla de los cielos orientales, del sol dador,
de las montañas en alianza, de la luz más hermosa. Y puede que
además llegue a ser el lugar donde un día se rompan las antiguas
tablas y se entreguen las nuevas.
DVD Poesía
Al fin de la batalla,
y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: “No mueras, te amo tanto!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
“No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: “¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: “¡Quédate, hermano!”
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar.

Amor mío, ve primero a vengar la sangre de los mártires,
antes de merecer el refugio de mis senos.
Vuelve acribillado por las balas de un fusil tenebroso, amor,
yo coseré tus heridas y te daré mi boca.
landay Traducción de Clara Janés
Fotografía: EFE, Reuters
...............................................para Senel
Para que el censor no mancille
el poderío de la hoja,
dibujo una provincia,
sus tejados y el temblor de las aguas.
La noche, oculta bajo la exquisitez,
pasa, indagadora de su propia oscuridad,
sabe que el sol puede flotar, levísimo,
ordenando estas palabras.
Tu no querías hacerlo David Chapman
fui yo a tu lado
quien te puso el espejo
y te mostró tu mismo rostro,
el mismo que en la navidad pasada
habías prometido suicidar para siempre.
Tu no sabías que aquel era su paso,
ni procurabas que fuera aquel día
tu cita con su historia.
Pero yo estaba allí
y dejé el exceso de comics en tu pistola
le enseñé el olor tierno de John.
No querías creerlo,
decías que solo era un espejismo
provocado por la sed de un viejo sueño,
solo un pretexto del Welfore State,
que cualquiera lleva espejuelos,
y el cabello muy triste.
Pero yo te lo mostré,
te ayudé a descubrir el halo de Lucy sobre su cabeza
en medio de un reguero de diamantes,
que el raro esplendor que lo seguía
era la sombra de un inolvidable submarino.
Viste tu mismo rostro
y otra navidad brotando en los anuncios.
Sabía que no podías perdonarlo
por eso te llevé hasta aquella calle,
hasta aquel exacto sitio
que no anotó ningún horóscopo.
No podías seguir viviendo el mismo sueño
y un invierno distinto cada año
cuando ya todos se cortaban los cabellos.
Fui quien te dio el secreto
y te dijo que aquello no era un arma
sino un cálamo encantado
que haría que John te mirara y sonriera.
Por eso lo hiciste,
por mi,
porque yo también lo amaba
David Chapman.
El sitio de la soledad. Editorial Capiro, 1999.
y éramos dos bailando
a la luz de la luna,
dos mi sombra y yo
(Li PO)
Tolteca: artista, discípulo, abundante, multiple, inquieto.
El verdadero artista: capaz, se adiestra, es hábil;
dialoga con su corazón, encuentra las cosas con su mente.
El verdadero artista todo lo saca de su corazón;
obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento,
obra como un tolteca, componee cosas, obra hábilmente, crea;
arregla las cosas, las hace atildadas, hace que se ajusten.
El torpe artista: obra al azar, se burla de la gente,
opaca sin cuidado, defrauda a las personas,
es un ladrón.
La tinta negra y roja (Antología de poesía náhuatl). Edi, Galaxia Gutemberg. Barcelona, 2008
Si le fuera concedido al hombre oír por adelantado el canto que
celebrará su gloria y su memoria, lo que descubriría no sería la bella
muerte, la gloria inmortal, sino el horror del cadáver y de la descomposición:
la terrible muerte. La muerte consiste en un umbral. Hablar de los difuntos,
rememorarlos, celebrarlos, recordarlos por medio de discursos y celebraciones
es asunto propio de los vivos. Más allá de este umbral, en el otro lado, sólo
hay un rostro aterrador: lo innominable.
Editorial Paidós. Barcelona, 2001