de Lao TSé
Escuchad esta historia: Un hombre tenía miedo
de la sombra de su cuerpo y de la huella de sus pasos. Para liberarse
de ello, decidió huir. Pero cuanto más pasos daba, más huellas dejaba.
Por rápido que corriera su sombra no le abandonaba. Persistiendo a
pesar de todo en creer que la adelantaría, corrió tanto y tanto que
acabó muriendo. ¡Qué imbécil! Si se hubiera sentado en un lugar
cubierto, su cuerpo no habría proyectado ninguna sombra; si hubiera
estado quieto, sus pies no habrían producido huellas. Sólo habría
tenido que estar tranquilo y todos sus males habrían desaparecido.
17/01/2005 · 00:00