Sin título (de A LA ZAGA DEL AVE)
Creo que en todo ambiente, en toda relación,
hay una dinámica víctima-verdugo más o menos claramente expresada. De “Portiere di notte” L. CavaniYa
puedes pasar la bruza sobre mi cuerpo, que se arañe esta loca piel, ya
ves que por fin digo sí, afirmativamente aguardo el momento de
finísimos juncos cimbreándose en espalda y nalgas, los dedos para
después, el atolón de mi naufragio el horario de la sangre aposentada.
La
excitación que ya no voy a disimular para que acampes tras esta
exploración, para que pernoctes donde bosques y bocas infantiles -aún
sin dientes-. No vendré de la muerte y aún así aplicaré la autopsia
sobre cada uno de mis órganos de hembra y la bienaventurada siempre
virgen, tirón o gozo, cabritilla que hunde hocico tan bien. Apoyarme en
las aristas de lesiones cíclope o madera parecida en el olor al
contrabando de mi excitación.
Abrirme canales, ave que me encela, lagarto reptando por mis ingles, Flor de Santa Lucia o la personificación del mal.
Y
a mí que me gusta, me gusta tanto, en cuclillas como marido y mujer,
redonda con todas las de la ley. Amorosa irregularidad que no elude, ni
siquiera se lo propone. Inmutable, se aplica a las personas que no se
alteran.
Y llámame inmundicias, que me echo al hombro todo lo maniatado hasta este día.