de María ZAMBRANO
(...)La poesía es, en realidad, la palabra
puesta al servicio de la embriaguez. Y en la embriaguez el hombre es ya
otra cosa que hombre; alguien viene a habitar su cuerpo; alguien posee
su mente y mueve su lengua; alguien le tiraniza. En la embriaguez el
hombre duerme, ha cesado perezosamente en su desvelo y ya no se afana
en su esperanza racional. No sólo se conforma con las sombras de la
pared de la caverna, sino que sobrepasando su condena, crea sombras
nuevas y llega hasta a hablar de ellas y con ellas. Traiciona a la
razón usando su vehículo: la palabra, para dejar que por ella hablen
las sombras, para hacer de ella la forma del delirio. El poeta no
quiere salvarse; vive en la condenación y todavía más, la extiende, la
ensancha, la ahonda. La poesía es realmente el infierno.”
Filosofía y Poesía. Edt Fondo de Cultura Económica. Mexico 1987