Centenario V.HOLAN: 16 Septiembre 1905-2005

CANCIóN DE LA AMADA
La esclusa de la luna empieza a susurrar por la pradera de las nubes
y tengo que amarte.
A través del vergel de mi cuerpo, pudoroso ante el milagro,
te siento dulcemente soplar.
Y en algún lugar en mí reconoces como el borde de un pozo.
Y en algún lugar, junto al borde,
la imagen de tu sangre en mí se ahoga. Asciende y se pierde.
Yo me alejo hacia ti.
¿Únicos o solos? Hace una oscuridad que yacemos juntos.
Dos noches que estamos aquí.
¡Ya no se cuentan! No hay sino mármoles, senos, mis piernas;
y, en ellas, tú: el grito de un pájaro sobre la ciudad.
El animal se buscaba en nuestros movimientos y las coberturas…
¿Qué hace que esté presente en ti,
si sólo me escuchas como si fuera
el velo del oráculo de Dodona?
16/09/2005 · 10:12