Sin título
“Por la noche los caños se secan”, decía ella. Ella no permitía, en la casa, cerrar puertas; ni la suyacon el esposo, mi padre, permitía.
Me arropaba ya dormida; antes, solo palabras, apenas conversaciones, a través de dos estancias, tres: despacho, recibidor, salón.
Algunas veces, hasta su dormitorio: olor a ella, a mi padre, “Diorissimo”, talco y caramelos de violeta.
” Por la noche los caños se secan”
No pedir agua.09/01/2006 · 01:59