Turbina de Verbo
Si me favorecen los vientos….
Si me favorecen, seré trasladada hasta tu dermis, y allí esparcida; aunque de esta forma, apoyada en hoja no vegetal, sea como una perla que se lamenta de ausencia de garganta.
Hubo un tiempo de paisaje cambiante. En ti llanura y cima, verdor o resquebrajada sequedad, aguacero o higuera que aplaca sol.
Hubo un tiempo…
Hoy la orilla es imposible. Tú resaca. Tú remolino que succiona mis piernas a tu profundidad. Mi vocación son tus pasos.
Yo regresada desde tu abrigo. Desnudez. Tu abrigo.
Si debes partir que no sea en carrera. No con zancada,
Van de puntillas los segmentos que dejaste en mi muñeca. Se me escaparon todas las venas la noche de vorágines. Se me escaparon anudándose a las tuyas. Y tú lo permitiste, lo permitías.
¿Continuarán los barcos después de ti y de mí?
Ya casi no tengo necesidad de que me toques para sentirme inventada por ti, para sentirme en ti. Para que brote esa catarata al límite de mi tronco.
Tú, columpiando la clave de nuestro idioma, meciéndola hasta hacerla saltar por el aire; más allá de cúmulos, nimbos y cirros.
Contemplare como alguien, más ligera que melodía de bombarda, abraza tus juncos, y es amparada de demasiada luz bajo tu sombra.
Déjame pensar que tú no sientes tanta decepción, que me permitirás aún la suavidad del vértigo.
Tal vez amar no es sino desafiar; y mi cobardía, un baldío empeño de no dejar huellas de tristeza sobre ti.
Quien te ama es una mujer
No lo permitas.
Se hunden labios. Las palabras quieren vencer rampa.
Yo calcinada en silencios. Más. Más. Más.
¡Oh tu potestad!
Ni un soplo de aire. No llegas. Todo espeso pantano.
Vampiroausencia.
No lo permitas.
No sacrifico palomas. Tú y yo para tablero de ajedrez. Fuego en carne. Celebrar cielo y sombra.
Pídeme. Yo te presto mis ojos. Yo para respirarte.
Marejada.
Mi infancia.
Lait.
Ser capricho de tus brazos.
Tu sexo. El pórtico. Amparar los ciclones de tu lengua.
Nunca lo he dicho tu lengua.
Yo. Que amo tu lengua.
Rectifica mi flanco, deja que tus dedos avancen por él como ceremoniosos insectos.
Galopa.
Galopa.
Conquista mi geografía que no opone resistencia. Orgullo de haber besado tus rodillas. De haber sido velada. De tu cuello. De ser ese hueco donde alguna vez te cobijaste.
Yo, que tanto deseo navegar junto a ti.
¿Cómo pedirte el mar?
J´appelle