de Maître ECKHART: El Fruto de la Nada
San Agustín dice: “Toda la escritura es vana”. Dice alguien que Dios es Verbo, entonces es dicho; pero si alguien dice que Dios no es dicho, entonces es inefable. Pero él es algo; ¿quién puede decir Verbo? Nadie puede hacerlo excepto quien es ese Verbo. Dios es un Verbo que se habla a sí mismo. Donde siempre está Dios, allí él dice este Verbo; donde nunca está, allí no habla. Dios es dicho y es no dicho. El Padre es una obra que habla y el Hijo un habla que actúa. Lo que hay en mí proviene de mí; aun cuando sólo lo piense, mi palabra lo revela y sin embargo permanece dentro. Así es como el Padre habla inefable, al Hijo, y éste, no obstante, permanece en aquél.
Esto ya lo he dicho frecuentemente: la salida de Dios es su entrada.
21/04/2006 · 18:49