de Alejandro Drewes
A Issa
Ya giran las sombras, peregrinas de otra tarde
y hay un mundo que huye por el verde
tapiz de las hojas. Irrevocable del parco minuto,
la cuerda de fuego ha de pulsar el arco tenso
del horizonte. Pero qué dolor te detiene y donde
buscarte, si eres como el viento celeste que pasa.
15/10/2006 · 13:12