de Umberto ECO: Fragmento de “El pendulo de Foucault”
A veces, en el duermevela que viene después, me rebelo al sueño. Trato de recordar, conoces y recuerdas todo, y con todo has saldado las cuentas, o no las has abierto nunca. No hay nada que no sepas encontrar No hay nada.
Queda la sospecha de haber olvidado algo, de haberlo dejado entre los pliegues de la atención, como se olvida un billete de banco, o una nota con un dato fundamental, en un bolsillo de los pantalones o en una vieja chaqueta, y sólo más tarde se descubre que era lo más importante, lo decisivo, lo único.
02/06/2007 · 01:58