de J.A. VALENTE: de la luminosa opacidad de los signos
En el jeroglífico había un ave, pero no se podía saber si volaba o estaba clavada
por un eje de luz en el cielo vacío. Durante centenares de años leí inútilmente la
escritura. Hacia el fin de mis días, cuando ya nadie podía creer que nada hubiese sido
descifrado, comprendí que el ave a su vez me leía sin saber si en el roto jeroglífico la
figura volaba o estaba clavada por un eje de luz en el cielo vacío.
De Treinta y siete fragmentos, 1972;
en Punto cero (Poesía 1953-1979), Barcelona, 1980.
21/09/2007 · 17:03