de J.R. Jimenezzz: La transparencia, Dios, La transparencia.
Dios del venir, te siento entre mis manos, aquí estás enredado conmigo, en lucha
hermosa de amor, lo mismo que un fuego con su aire.
No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo, ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano;
eres igual y uno, eres distinto y todo; eres dios de lo hermoso conseguido, conciencia
mía de lo hermoso.
Yo nada tengo que purgar. Toda mi impedimenta no es sino fundación para este
hoy en que al fin te deseo; porque estás ya a mi lado, en mi eléctrica zona, como está en
el amor el amor lleno.
Tú, esencia, eres conciencia; mi conciencia y la de otro, la de todos, con forma
suma de conciencia; que la esencia es lo sumo, es la forma suprema conseguible, y tu
esencia está en mí como mi forma.
Todos mis moldes, llenos estuvieron de ti; pero tú, ahora, no tienes molde, estás
sin molde; eres la gracia que no admite sostén, que no admite corona, que corona y
sostiene siendo ingrave.
Eres la gracia libre, la gloria del gustar, la eterna simpatía, el gozo del temblor,
la luminaria del clariver, el fondo del amor, el horizonte que no quita nada; la
trasparencia, dios, el uno al fin, dios ahora solito en lo uno mío, en el mundo que yo por
ti y para ti he creado.