Sin título§
Crecer y decrecer
para ser fábula
de quien recibe
con decoro.
Carta abierta
Crecer y decrecer
para ser fábula
de quien recibe
con decoro.
Carta abierta
El rey está desnudo grité. Es inevitable, el
amor por la verdad se paga caro, pensé, cuando vi que los guardias se
acercaban. Me dejaron a solas con él . Me preguntó si me animaba a
refrendar lo dicho. Temblando por lo que podía pasarme, repetí. Está
desnudo ¿Qué podía hacer si lo único que lo vestía era la corona? ¡y le
queda tan bien! Por una vez me equivoqué, mi denuncia no me ocasionó
problemas. Todo lo contrario, me trató como a una reina
CANCIóN DE REMO Y DE VELA (N.º XII)
Entre las barcas cuando pasa el amor
no arrastra la furia de gritos ni besos,
el amor que pasa a la orilla del mar
es verdeazulado y flexible como el agua.
Para que a la playa llegue el amor
hemos de gozar de un poquito de calma,
y una gaviota en el cielo dormido,
una gaviota y puro azul el agua.
El amor que pasa a la orilla del mar
quiere un muy suave balanceo de barca,
quiere en la vela una brizna de viento,
mas teme las olas que le sobresaltan.
Quiere una mejilla que se deje besar
pero con un gesto de sutil distancia;
el amor que se dice a la orilla del mar
es un amor de muy pocas palabras.
Entre las barcas cuando pasa el amor
no quiere gemidos, ni risas, ni lágrimas,
el amor que pasa a la orilla del mar
es un suspiro que tiene el latido del agua.
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Entre les barques quan passa l’amor,
no duu la fúria de crits ni besades,
l’amor que passa a la vora del mar,
és blau verdós i flexible com l’aigua.
Perquè a la platja hi arribi l’amor,
hem de tenir una miqueta de calma,
i una gavina pel cel adormit,
una gavina i un aigua ben blava.
L’amor que passa a la vora del mar,
vol que tot just es bellugui la barca,
vol a la vela una mica de vent,
però té por de sentir les onades.
Vol una galta que es deixi besar,
però que hi posi una certa recança;
l’amor que es viu a la vora del mar
és un amor de molt poques paraules.
Entre les barques quan passa l’amor,
no vol ni plors ni gemecs ni rialles,
l’amor que passa a la vora del mar
és un sospir que batega com l’aigua.
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© Edicions l’Empordà
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Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan
Necesito una garganta
que agite una lengua
que circunde de miel
y océano
el amor que es.
Llegó con tres heridas
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
NO PIDO MUCHO
No pido mucho:
Poder hablar sin cambiar la voz
Caminar sin muletas
Hacer el amor sin que haya que pedir permiso
Escribir en un papel sin rayas.
O bien si parece demasiado:
Escribir sin tener que cambiar la voz
Caminar sin rayas
Hablar sin que haya que pedir permiso
Hacer el amor sin muletas.
O bien si parece demasiado:
Hacer el amor sin cambiar la voz
Escribir sin muletas
Caminar sin que haya que pedir permiso
Hablar sin rayas.
O bien si parece demasiado
Hay una cueva en la colina.
Un hombre vive en esa cueva.
Lo sé, porque hay dos tablas apoyadas sobre la entrada.
Esta tarde está en la puerta.
Lo miro, desde mi jardín, mientras tomo un café caliente.
Yo le invitaría. A café.
Pero tendría miedo de aceptar, tendría miedo de asustarme, tendría
miedo.
Y yo, tendría miedo de su aceptación.
Por eso nos miramos de lejos.
él, en su cueva.
Yo, en mi jardín.
Publicado en la Lista Azulypalabras