00:00 Sin título.§
La luz de la aurora
disminuye la distancia.
Tú y yo
jugando con la noche.
La luz de la aurora
disminuye la distancia.
Tú y yo
jugando con la noche.
Grândola Vila Morena
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade
Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade
Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade”
ZECA ALFONSO
Es sangre luminosa en la palabra la sangre de
la aurorra. Adelgazado el fuego inicial Agni al nivel del aliento que
según rueda la palabra se aminora. Lo primordial del aliento. El
animal. Los dos animales que estaban al lado del Verbo naciente.
de De la Aurora. Edita TABLA RASA.
Libera como áspid
y a la muerte de igual
forma conduce.
Capítulo que trata de los modos
de acortar la vida
delicia, campo de reposo,
plácida cabalgadura.
Reteniendo, así, el perfil
de un corazón.
Dime dónde
cómo hallar
ese punto preciso
donde todo el alrededor nos sirva.
Nosotras, para el único oficio,
de conjurar a la muerte
El presidente del Gobierno, Josè Luis
Rodríguez Zapatero, anunció hoy en una declaración institucional en el
Palacio de la Moncloa el regreso de las tropas españolas de Irak “en el
menor tiempo y con la mayor seguridad posibles”.
“Esta
mañana, una vez que el ministro de Defensa ha jurado su cargo, le he
dado la orden de que disponga lo necesario a fin de que las tropas
españolas destinadas en Irak regresen a casa en el menor tiempo y con
la mayor seguridad posibles.
En marzo de 2003, hace más de un año,
formulè un compromiso público que he reiterado nuevamente el pasado mes
de febrero. Dije entonces que, en caso de ser elegido presidente del
Gobierno por los ciudadanos, ordenaría el regreso de las tropas
españolas de Irak si la ONU no se hacía cargo de la situación política
y militar.
Con la información de que disponemos y que hemos
recabado a lo largo de las últimas semanas, no es previsible que se
vaya a adoptar una resolución de la ONU que se ajuste al contenido que
quedó condicionada nuestra presencia en Irak.
Tanto las
manifestaciones públicas de los principales actores implicados en el
conflicto, como los contactos mantenidos por el ministro de Defensa a
petición mía en el curso del último mes, no aportan indicios que
permitan prever una variación sustancial en la
situación política y militar existente en Irak en los plazos previstos y en el sentido reclamado por el pueblo español.
Estas
circunstancias me han llevado a adoptar la decisión de ordenar el
regreso de nuestros soldados con la máxima seguridad y, por
consiguiente, en el menor tiempo posible.
Esta decisión
responde, antes que nada, a mi voluntad de hacer honor a la palabra
dada hace más de un año a los españoles. El Gobierno, animado por las
más hondas convicciones democráticas, no quiere, no puede y no va a
actuar en contra ni de espaldas a la voluntad de los españoles.
Esta es su principal obligación y es tambièn su principal compromiso.
La
decisión responde tambièn al propósito de contribuir a la lucha que
libra la comunidad de naciones contra el terrorismo desde el más
estricto respeto a la legalidad internacional.
El Gobierno
español seguirá apoyando firmemente la estabilidad, la democratización,
la integridad territorial y la reconstrucción de Irak.
Y de
acuerdo con este principio promoverá cuantas acciones de Naciones
Unidas y de la Unión Europea ofrezcan un marco de cooperación
internacional que contribuya eficazmente a que los
iraquíes
recobren su soberanía y puedan organizar libre y democráticamente sus
elecciones para construir su propio futuro en paz, independencia y
seguridad.
El Gobierno mantendrá la condición de España como
aliado fiel de sus socios. Cumplirá los compromisos internacionales de
nuestro país, muy especialmente los relacionados con nuestra
participación en misiones internacionales de paz y seguridad.
Quiero
expresamente mostrar mi reconocimiento a las Fuerzas Armadas Españolas
que día a día cumplen sus misiones en España y en los lugares más
diversos del mundo y que en Irak han dado muestras constantes de su
preparación, profesionalidad y disciplina, así como de su humanidad y
entrega en ayuda de la población iraquí.
Vaya pues para ellos, y en nombre de todos los españoles, mi agradecimiento y afecto personal y el del Gobierno.
El ministro de Defensa les dará cuenta en los próximos días del proceso de vuelta de las tropas.
Por
mi parte, les anuncio que, de acuerdo con lo que he manifestado en el
reciente discurso de investidura, hoy mismo he solicitado la
convocatoria urgente del pleno del Congreso de los Diputados para que
el Gobierno informe a los grupos parlamentarios sobre las razones y el
alcance de esta decisión que, por otra parte, hace unos minutos he
comunicado personalmente al líder de la oposición.
Muchas gracias”.
Diminuto, subió por las escaleras hasta
alcanzar el último andamio y comenzó a escribir con una inmensa brocha
de tinta negra. Iba a mitad de página cuando sintió cómo el andamio
cedía, y se venía abajo. Sabía que si podía aguantarse a la brocha, la
unión con la última palabra le retendría pegado a la página. Al menos,
eso decía el Manual de instrucciones para escritores de altura. Sólo
que al temblar el andamio, le atacó el pánico quedando su mente en
blanco. Se asió a la soga, que se iba desenredando, haciéndose cada vez
mas fina. Inútilmente se agarraba a ella con una mano, y con la otra
intentaba escribir una palabra que le permitiera recobrar la
continuidad de la tinta en la página. Sin palabras, se iba escurriendo
cada vez más, mientras de la brocha brotaba la tinta negra haciendo
lagos que eran mancharones negros en el suelo, y en los cuales se
ahogaría si no llegaba a encontrar las palabras que le unieran a través
de la brocha, a la página.
Había leído el manual tan rápido,
parecía tan sencillo, jamás imaginó que se iba a quedar sin palabras.
Cada vez más cerca del suelo, y de los lagos de tinta negra, recordó el
último recurso señalado en todos los manuales de instrucciones para
escritores que había leído en su vida: puso el punto final.
Publicado en La Lista de ESCRITURA CREATIVA 02/04/04