Vae Victis

¡Ay de los vencidos!

[Orquídeas secas - Francisco Javier Garín]

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Ilustración: Francisco J. Garín §
Diseño: Joaquín Bernal §


Agosto de 2004

Sin título§

Extrae el violín de su funda y se apresura a
desafinarlo. ágiles, sus dedos, se enredan en hojas que crepitan en el
silencio de las cuerdas… (perdón, perdón)

publicado, en continuación, en la Lista ADAMAR.

30/08/2004 · 00:00

de P.P. Pasolini: (Fin de los años 60)§

Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.

(Traducción de Hugo Beccacece)

a THOMAS, amigo

29/08/2004 · 00:00

de Cristina VILLANUEVA: El rey desnudo§

El rey está desnudo grité. Es inevitable, el
amor por la verdad se paga caro, pensé, cuando vi que los guardias se
acercaban. Me dejaron a solas con él. Me preguntó si me animaba a
refrendar lo dicho. Temblando por lo que podía pasarme, repetí. Está
desnudo. ¿Qué podía hacer si lo único que lo vestía era la corona? ¡Y
le queda tan bien! Por una vez me equivoqué, mi denuncia no me ocasionó
problemas. Todo lo contrario, me trató como a una reina…

www.mizares.com

28/08/2004 · 00:00

de LOS SENTIDOS§

Theododef.jpg

Oido

22/08/2004 · 00:00

de Lien ANNBJÖRG§

“Necesito tanto a La Bella como a La Bestia”

19/08/2004 · 00:00

Cuentos Sufíes: (Las estrellas de mar)§

Había una vez un escritor que vivía a orillas
del mar; una enorme playa virgen donde tenía una casita donde pasaba
temporadas escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un
hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas
importantes de la vida. Una mañana mientras paseaba a orillas del
océano vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si
estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se
dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al
mar. El hombre le preguntó al joven qué estaba haciendo. éste le
contestó:
-Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán.
Dijo entonces el escritor:
-Pero
esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán
alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta
playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas.
El joven miró
fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó
con fuerza por encima de las olas y exclamó:
-Para ésta sí tiene sentido.
El
escritor se marchó un tanto desconcertado, no podía explicarse una
conducta así. Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y en la noche
no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima
de las olas. A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y
le ayudó a salvar estrellas.

http://www.pliegos de opinión.net

17/08/2004 · 00:00

Czaslaw MILOSZ (1911-2004)§

Dedicatoria

Vosotros, a quienes no pude salvar
Escuchadme.
Intentad entender estas simples palabras, ya que de otras me avergonzaría.
Os juro que en ellas no hay hechicería.
Os hablo en silencio como una nube, como un árbol.

Aquello que me fortaleció a mí, para vosotros fue mortal.
Confundisteis el adiós a una época, con el advenimiento de una nueva
–Odio confabulado de belleza lírica.
Fuerza ciega de forma completa.

He aquí un valle polaco de ríos anémicos. Y un inmenso puente
perdiéndose en la niebla. He aquí una ciudad vencida,
Y el viento arroja alaridos de gaviotas sobre vuestra tumba
Mientras os hablo.

¿Qué clase de poesía es aquella que no salva
Naciones o pueblos?
Una conspiración de mentiras oficiales.
Una tonadilla de borrachos cuyas gargantas serán cortadas de inmediato,
Una conferencia para señoritas.
He deseado la buena poesía sin saberlo,
He descubierto, ya tarde, su saludable objetivo.
En ella y sólo en ella, encuentro salvación.

Se solía esparcir millo o alpiste sobre las tumbas
Para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros.
Aquí os dejo este libro, vosotros quienes alguna vez vivisteis
Para que nunca más volváis.

.

Traducción: Armando Molina y Lalo Borja

15/08/2004 · 00:00

de Wislawa SZYMBORSKA (La mujer de Lot)§

Dicen que miró hacia atrás por curiosidad.
Pero yo podría haber tenido otras razones aparte de la curiosidad.
Miré hacia atrás por pena de una fuente de plata.
Por distracción mientras me ataba el cordón de mi sandalia.
Para evitar seguir mirando el justo cuello
de Lot, mi esposo.
Por una repentina certidumbre de que si yo hubiera muerto
él ni siquiera habría atenuado su marcha.
Por la desobediencia de los humildes.
Alerta a la persecución.
Repentinamente serena, esperanzada de que Dios hubiera cambiado de parecer.
Nuestras dos hijas ya estaban casi en la cima de la colina.
Sentí la ancianidad dentro de mí. Lejanía.
La futilidad de nuestro vagar. Somnolencia.
Miré hacia atrás mientras dejaba mi atado en el suelo.
Miré hacia atrás por miedo de dónde poner a continuación mi pie.
En mi camino aparecieron serpientes,
arañas, ratas de campo y buitres jóvenes.
Entonces no había justos ni malvados -simplemente todas las criaturas vivientes
reptaban y saltaban en medio de un pánico común.
Miré hacia atrás por soledad.
Por vergüenza de que estaba huyendo.
Por un deseo de gritar, de volver.
Justo cuando una súbita ráfaga de viento
me deshizo el peinado y me levantó mis vestidos.
Tuve la impresión de que lo estaban viendo todo desde las murallas de Sodoma
y estallaban en risas sonoras de vez en cuando.
Miré hacia atrás por rabia
para gozar de su gran ruina
miré hacia atrás por todas las razones que he mencionado.
Miré hacia atrás a pesar de mí misma.
Fue sólo una roca que se desprendió, resonando bajo los pies.
Una repentina grieta que cortó mi camino.
Al borde un hámster correteó parado en sus patas traseras.
Fue entonces que miramos los dos hacia atrás.
No, no. Yo seguí corriendo,
repté y gateé hacia arriba,
hasta que la oscuridad me aplastó desde el cielo,
y con ella, grava ardiente y pájaros muertos.
Por falta de aliento me balanceaba repetidamente.
Si alguien me hubiera visto podría haber pensado que estaba bailando.
No se descarta que mis ojos hayan estado abiertos.
Podría ser que siento mi cara vuelta hacia la ciudad.

Traducción de Oscar Aguilera

http

11/08/2004 · 00:00

COMPOSICIóN§

composiciondef.jpg

a Cristina Pabón

La violeta
de ayer.
La rosa
de hoy.

En el mismo camino
camino.
En la misma senda
camino.

Paso a paso.

09/08/2004 · 00:00

de Samuel BECKETT: El Expulsado§

No era alta la escalinata. Mil veces conté los
escalones, subiendo, bajando; hoy, sin embargo, la cifra se ha borrado
de la memoria. Nunca he sabido si el uno hay que marcarlo sobre la
acera, el dos sobre el primer escalón, y así, o si la acera no debe
contar. Al llegar al final de la escalera, me asomaba al mismo dilema.
En sentido inverso, quiero decir de arriba abajo, era lo mismo, la
palabra resulta débil. No sabía por dónde empezar ni por dónde acabar,
digamos las cosas como son. Conseguía pues tres cifras perfectamente
distintas, sin saber nunca cuál era la correcta.Y cuando digo que la
cifra ya no está presente, en la memoria, quiero decir que ninguna de
las tres cifras está presente, en la memoria. Lo cierto es que si
encuentro en la memoria, donde seguro debe estar, una de esas cifras,
sólo encontraré una, sin posibilidad de deducir, de ella, las otras
dos. E incluso si recuperara dos no por eso averiguaría la tercera. No,
habría que en contrar las tres, en la memoria, para poder conocerlas,
todas, las tres. Mortal, los recuerdos. Por eso no hay que pensar en
ciertas cosas, cosas que te habitan por dentro, o no, mejor sí, hay que
pensar en ellas porque si no pensamos en ellas, corremos el riesgo de
encontrarlas, una a una, en la memoria. Es decir, hay que pensar
durante un momento, un buen rato, todos los días y varias veces al día,
hasta que el fango las recubra, con una costra infranqueable. Es un
orden. (...)

Tusquets editores

07/08/2004 · 00:00