Vae Victis

¡Ay de los vencidos!

[Orquídeas secas - Francisco Javier Garín]

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Ilustración: Francisco J. Garín §
Diseño: Joaquín Bernal §


Octubre de 2004

Sin título (de A LA ZAGA DEL AVE)§

Creo que en todo ambiente, en toda relación,

hay una dinámica víctima-verdugo más o menos claramente expresada. De “Portiere di notte” L. Cavani

Ya
puedes pasar la bruza sobre mi cuerpo, que se arañe esta loca piel, ya
ves que por fin digo sí, afirmativamente aguardo el momento de
finísimos juncos cimbreándose en espalda y nalgas, los dedos para
después, el atolón de mi naufragio el horario de la sangre aposentada.
La
excitación que ya no voy a disimular para que acampes tras esta
exploración, para que pernoctes donde bosques y bocas infantiles -aún
sin dientes-. No vendré de la muerte y aún así aplicaré la autopsia
sobre cada uno de mis órganos de hembra y la bienaventurada siempre
virgen, tirón o gozo, cabritilla que hunde hocico tan bien. Apoyarme en
las aristas de lesiones cíclope o madera parecida en el olor al
contrabando de mi excitación.
Abrirme canales, ave que me encela, lagarto reptando por mis ingles, Flor de Santa Lucia o la personificación del mal.

Y
a mí que me gusta, me gusta tanto, en cuclillas como marido y mujer,
redonda con todas las de la ley. Amorosa irregularidad que no elude, ni
siquiera se lo propone. Inmutable, se aplica a las personas que no se
alteran.
Y llámame inmundicias, que me echo al hombro todo lo maniatado hasta este día.

25/10/2004 · 00:00

Sin título§

Muros Vae.jpg

...si no nos lo han robado.

al final,
puede estar el mar…

Muros, Coruña

23/10/2004 · 00:00

Cien años del nacimiento de A. RIMBAUD§

untitled.jpg

He
tendido cuerdas de campanario a campanario; guirnaldas de ventana a
ventana; cadenas de oro de estrella a estrella, y danzo.

Illuminations.A Rimbaud. (Gallimard 1946)

20/10/2004 · 00:00

de Marco DENEVI: El Dios de las moscas§

Las moscas imaginaron a su dios. Era otra
mosca. El dios de las moscas era una mosca, ya verde, ya negra y
dorada, ya rosa, ya blanca, ya purpúrea, una mosca inverosímil, una
mosca bellísima, una mosca monstruosa, una mosca terrible, una mosca
benévola, una mosca vengativa, una mosca justiciera, una mosca joven,
una mosca vieja, pero siempre una mosca. Algunos aumentaban su tamaño
hasta volverla enorme como un buey, otros la ideaban tan microscópica
que no se la veía. En algunas religiones carecía de alas (), en otras
tenía infinitas alas. Aquí disponía de antenas como cuernos, allá los
ojos le comían toda la cabeza. Para unos zumbaba constantemente, para
otros era muda pero se hacía entender lo mismo. Y para todos, cuando
las moscas morían, los conducía en vuelo arrebatado hasta el paraíso. Y
el paraíso era un trozo de carroña, hediondo y putrefacto, que las
almas de las moscas muertas devoraban por toda la eternidad y que no se
consumía nunca, pues aquella celestial bazofia continuamente renacía y
se renovaba bajo el enjambre de las moscas. De las buenas. Porque
también había moscas malas y para éstas había un infierno. El infierno
de las moscas condenadas era un sitio sin excrementos, sin
desperdicios, sin basura, sin hedor, sin nada de nada, un sitio limpio
y reluciente y para colmo iluminado por una luz deslumbradora, es
decir, un lugar abominable.

Ediciones CORREGIDOR. BB.AA

12/10/2004 · 00:00

Sin título§

La noche de la noche

Tu eco inesperado y el surco
mío
sembrando
camino

02/10/2004 · 00:00