Enero de 2005
de Antonio MENGS ( Arte Combinatoria )§

ARTE COMBINATORIA
(Mateo 18,20)Cuando dos se hallan
congregados en mí
allí estoy yo en su nombre.
Cada orilla en su luz.
Y allí mi luz,
desorillada.
Sus manos en mis manos
y su latir mío.
Cuando andan ciegos besándose
por los rincones
allí mi boca,
catedral del beso.
Y en el recogimiento de las manos
la línea en que me diviso.
En el pecho que se acerca al oído
el palomar del descubrimiento:
la sorpresa de un corazón
igual al mío.
La cerca de sus labios
me acorrala:
no fui pastor jamás.
Y él dice
dame la flor del sueño
y ella me hace de sí
encantamiento.
Entonces la reclino
le doy a beber mi sangre —
visitación
y brisas.
Por que llegue el momento
en medio de los relojes
abre rauda los ojos
y le mira.
él tiene ese descenso
breve a la fuente
verde
de mi ser contenido.
Y me nombra universo,
pero es el multiverso
presenciándose vivo
en unos y otros labios.
Y en mis labios
de ángel caído.
CARTAS DE LA NOMBRADIA Editado en adamaRamada ediciones
de Patricia L. BOERO ( Salmo)§

CARTA XI
SALMO
Hazme nacer, te imploro
dormida en la rompiente
el vértigo crispado de los vientos
cada tanto me otorga remolino
giros, revueltas, reproche ensimismado
y voces de mudez
abofetean lo poco que yo tengo
por aún no nacida de ti
llama de infancia
y me anega el dolor,
ansias de trueno, líquidos ideogramas
de tinta fresca, manchas en el mantel
del día último y allí,
entre todo eso,
del cristal de nieve, yo
de la niebla intensa
y de la luz pequeña
me hago cargo
y sumo cicatriz, vendajes,
lavando el corazón de justa causa
para morir, resplandeciente
puñal que hundo en mi pecho y nombro:
dame el nacer
de nuevo, yo, la niña que te espera
abierta nuevamente como fruta,
de rodillas la santa desnudez,
el abandono amante,
el cáliz labrado en el profundo sueño
donde el cielo se guarda,
la lejana promesa de puerto y de portal,
canal, pasillo, entraña de la noche,
casi la piel, casi no haber sabido,
un manojo de espigas, algo que sólo sea
de temblor instrumento; no la casa,
el arraigo; no la perpetuidad,
el infinito nuestro; no la mirada sola,
sino la encarnadura que me ciegue
de golpe y luz efluente sea de sereno
alcanzar el otro lado,
no el mundo ni la gloria del mundo
sino el agua, el árbol,
el simplemente dicho
amor, el claro amor salvado
la simiente del bosque como herencia.
CARTAS DE LS NOMBRADíA. Ediciones adamaRamada
