Sin título§
Recortarán mis dientes
muelas y colmillos,
hasta que mi palabra
no te hiera.
Recortarán mis dientes
muelas y colmillos,
hasta que mi palabra
no te hiera.
La imaginación no es, como lo sugiere la etimología, la facultad de formar imágenes de la realidad; es la facultad de formar imágenes que sobrepasan la realidad, que cantan la realidad. Es una facultad de sobrehumanidad.
San Agustín dice: “Toda la escritura es vana”. Dice alguien que Dios es Verbo, entonces es dicho; pero si alguien dice que Dios no es dicho, entonces es inefable. Pero él es algo; ¿quién puede decir Verbo? Nadie puede hacerlo excepto quien es ese Verbo. Dios es un Verbo que se habla a sí mismo. Donde siempre está Dios, allí él dice este Verbo; donde nunca está, allí no habla. Dios es dicho y es no dicho. El Padre es una obra que habla y el Hijo un habla que actúa. Lo que hay en mí proviene de mí; aun cuando sólo lo piense, mi palabra lo revela y sin embargo permanece dentro. Así es como el Padre habla inefable, al Hijo, y éste, no obstante, permanece en aquél.
Esto ya lo he dicho frecuentemente: la salida de Dios es su entrada.