Vae Victis

¡Ay de los vencidos!

[Orquídeas secas - Francisco Javier Garín]

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Ilustración: Francisco J. Garín §
Diseño: Joaquín Bernal §


Enero de 2008

de Paloma PAREDES: Occho años§

Octavo cumpleaños de:

LISTA-FORO LITERATURA ADAMAR
http://es.groups.yahoo.com/group/adamar

REVISTA ADAMAR:
www.adamar.org

19/01/2008 · 13:03

de Horacio: Odas. (Versión C. Dolores Escudero)§

Me huyes, Cloe, igual que un cervatillo que busca a su madre, atemorizado por los laberintos de las montañas aturdidas, con vano espanto por la brisa y por el ruido de las frondas; pues si la llegada de la primavera agita, con estremecimiento, las livianas hojas, si los verdes lagartos remueven la maleza, tu corazón y tus rodillas tiemblan y desfallecen.
Mas yo no soy un tigre feroz ni un león de Getulia; no te persigo para devorarte: deja de correr junto a tu madre, pues que estás ya en sazón para recibir, tomar marido.

18/01/2008 · 02:41

CICATRICES§

15/01/2008 · 22:29

de Pablo BELAIR MORENO: Cicatrices§

La cosa es que somos más hermosos,
bellos atiborrados de marcas en la piel,
descubiertas, y parte de ese nuevo ser que nace cada día…
¿a quién quieres que vean?

Quién convive en paz con sus cicatrices
encuentra la simetría del cuerpo,
le quedan siempre bien, no hay mejor cirugía posible
que aquella que la armonía esculpida por los tiempos logre.

Testimonios del sufrimiento siempre tan vital.
Me quedo con ese cuerpo tendido,
donde pueda reconocer en su geografía y en cada uno de sus hitos
la travesía de su alma errante.

http://abretucielo.blogspot.com/2006/11/cicatrices.html

14/01/2008 · 15:06

de Czeslaw MILOSZ: Un testamento poético§

El rey Popiel
Según la leyenda, el rey Popiel fue devorado por los ratones en su isla a la mitad de un gran lago.

Ciertamente sus crímenes no fueron como
Los nuestros. En torno había piraguas
De madera de tilo y algunas pieles de castor.
Su reino eran las ciénagas donde al mugir el alce
Su grito resonaba
En la luna de ácidas escarchas
Y los linces trepaban en primavera
A los timones secos de las lanchas.

Su empalizada, su fuerte de madera y la torre
erigida
Por las aletas de los dioses nocturnos,
podía verlas
Más allá de las aguas el cazador furtivo
Que no osaba apartar las ramas con su arco.
Hasta que alguno de ellos volvió con la noticia:
El viento hizo encallar entre los juncos
La embarcación desierta.
Los ratones se habían comido al rey.
Más tarde obtuvo
La corona incrustada de diamantes.
Galileo, Newton, Einstein
Le heredaron mares y tierras
Al rey desvanecido para siempre
Que guardó en su tesoro
Barras de bronce, tres monedas góticas.
Popiel que se marchó quién sabe adónde
Con sus mujeres y sus hijos.
Así, por muchos siglos, en su trono
Podrá afilar su jabalina con un cuchillo.

Encuentro
Atravesábamos campos helados en un vagón en el alba.
Un ala roja se levantó en las tinieblas.

Y de pronto una liebre cruzó el camino.
Entre nosotros uno la señaló con la mano.

Fue hace mucho. Hoy ninguno de los dos está vivo:
Ni la liebre ni el hombre que hizo el gesto.

¿Dónde están, amor mío, dónde se han ido
El destello de una mano, la línea
Del movimiento, el susurro
De los guijarros?
No con dolor sino con asombro
Pregunto.

La huida
Al mirar hacia atrás vi la ciudad en llamas y dije:
Escapemos. Cubra la hierba nuestros pasos.
Narren los muertos a los muertos lo que ha ocurrido.
Nos corresponde engendrar a una generación violenta,
Libre del mal y libre de la dicha
Que en la ciudad imperaban. Continuemos.
Y la espada de fuego nos señaló la tierra.

Una tarea
Con miedo y temblores creo que justificaría mi vida
Sólo si me obligara a hacer una confesión pública
Para revelar mi vergüenza y la vergüenza de mi época:
Nos permitieron aullar en la lengua de los enanos y los
demonios,
Pero las palabras puras y generosas quedaron prohibidas
Bajo una pena tan severa que si alguien se atrevió
a pronunciar alguna de ellas
Puede considerarse hombre perdido.

Ars poetica
Siempre he aspirado a una forma mucho más amplia
Que, libre de las aspiraciones de la poesía y la prosa,
Nos dejase entendernos sin exponer
A lector y autor a sublimes agonías.
En la esencia misma de la poesía hay algo indecente:
Expresamos cosas que ignorábamos tener en nosotros.
De modo que parpadeamos como si hubiera
saltado un tigre
Y estuviese en la luz moviendo la cola.
Por eso dicen justamente que un demonio dicta la poesía,
Aunque es exagerado sostener que se trata de un ángel.
Es arduo adivinar de dónde viene el orgullo de los
poetas
Cuando tan a menudo quedan avergonzados
por la revelación de su fragilidad.
¿Qué persona razonable sería una ciudad de demonios
Que se portan a sus anchas, hablan en muchas lenguas
Y, no satisfechos con robarle sus labios y sus manos,
Trabajan en cambiarle el destino para su convivencia
infernal?
Es cierto que hoy se aprecia mucho lo mórbido;
Por tanto acaso pienses que sólo estoy bromeando
O simplemente has encontrado otros medios
De alabar el arte sin ayuda de la ironía.
Hubo un tiempo en que sólo los libros sabios eran leídos
Y nos ayudaban a soportar nuestro dolor y sufrimiento.
Esto, después de todo, no es lo mismo
Que hojear cientos de obras recién salidas de clínicas
psiquiátricas.
Y sin embargo es diferente de lo que parece
Y nosotros somos distintos de cómo nos vemos
en nuestros delirios.
Por tanto las personas preservan su identidad silenciosa
Y ganan el respeto de sus parientes y vecinos.
El propósito de la poesía es recordarnos
Qué difícil es seguir siendo una sola persona,
Ya que está abierta nuestra casa, no tiene llaves
Y huéspedes invisibles entran y salen a su antojo.
De acuerdo, no es poesía lo que ahora digo:
Los poemas deben escribirse rara vez y de mala gana,
Bajo penas intolerables y sólo con la esperanza
De que los buenos espíritus, no los malos, nos elijan
como instrumento.

Lecturas
Me preguntas para qué sirve leer los Evangelios en griego.
Respondo: es conveniente que pasemos el dedo
Por letras más durables que las grabadas en piedra.
Y al pronuciar con lentitud cada sílaba
Descubramos la verdadera dignidad del lenguaje.
Obligados a estar atentos pensaremos en aquella época
No más lejana que ayer, aunque en las monedas actuales
Las cabezas de los césares son diferentes.
Sin embargo, es el mismo eón todavía.
Son iguales el temor y el deseo, aceite, vino y pan
Significan lo mismo. Y otro tanto
La veleidad de la multitud, ávida de milagros como en el pasado.
A su vez las costumbres,
Ceremonias nupciales, drogas, lamentos por los muertos,
Sólo parecen diferentes.
Entonces, por ejemplo, también había
Muchas personas que el texto llama Daimonoizomenoi,
Es decir, los endemoniados, o endiablados, si lo prefieres.
(En cuanto a “poseídos”, no es sino capricho de un diccionario.)
Convulsiones, espuma en la boca, crujir de dientes,
No eran vistas entonces como señales de talento.
Los endemoniados no tenían acceso a la letra de imprenta
ni a la pantalla.
Rara vez se dedicaban a las artes y letras.
No obstante, la parábola del Evangelio conserva su fuerza:
El espíritu que se apodera de ellos puede entrar en los cerdos,
Quienes, exasperados por la colisión repentina
Entre ambas naturalezas, la demoníaca y la suya
Se echan al agua y se ahogan (como sucede a menudo).
Así, en cada página un lector persistente
Observa veinte siglos como si fueran veinte días
En un mundo que un día llegará a su final.

Berkeley, 1969.

Prueba
Sin embargo, probaste las llamas del infierno.
Incluso puedes decir cómo son: reales,
Terminadas en ganchos agudos que desgarran
la carne
Pedazo por pedazo hasta llegar al hueso.
Caminaste por la calle y allí estaban: el látigo
y el derramamiento de sangre.
Recuerda por lo tanto que no hay duda:
Ciertamente existe el infierno.

Traducción de José Emilio Pacheco de New and Collected Poems (1931-2001).

12/01/2008 · 21:54

De espaldas no es posible§

11/01/2008 · 19:30

de Paul ELUARD: La muerte, el amor, la vida…§

Creí que me rompería lo inmenso lo profundo.
Con mi pena desnuda, sin contacto, sin eco,
me tendí en mi prisión de puertas vírgenes
como un muerto sensato que había sabido morir.
Un muerto coronado sólo de su nada…
Me tendí sobre las olas absurdas del verano
absorbido por amor a la ceniza.
La soledad me pareció más viva que la sangre.

Quería desunir la vida,
quería compartir la muerte con la muerte,
entregar mi corazón vacío a la vida
borrarlo todo, que no hubiera ni vidrio ni vaho…
Nada delante, nada detrás, nada entero.
Había eliminado el hielo de las manos juntas,
había eliminado la osamenta invernal
del voto de vivir que se anula.
Tú viniste y se reanimó el fuego,
cedió la sombra el frío,
aquí abajo se llenó de estrellas
y se cubrió la tierra.
De tu carne clara me sentí ligero…
Viniste, la soledad fue vencida,
tuve una guía sobre la tierra y supe
dirigirme, me sabía sin medida,
adelantaba ganaba tierra y espacio

Iba sin fin hacia la luz…
La vida tenía un cuerpo, la esperanza tendía sus velas
promisoria de miradas confiadas para el alba.
De la noche surgía una cascada se sueños.

Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla.
El primer rocío humedecía tu boca
deslumbrando reposo remplazaba el cansancio.
Yo amaba el amor como en mis primeros días.

Los campos están labrados las fábricas resplandecen
y el trigo hace su nido en una enorme marea,
las mieses, la vendimia, tienen muchos testigos,
nada es singular ni simple,
el mar está en los ojos del cielo o de la noche,
el bosque da a los árboles seguridad
y los muros de las casas tienen una piel común,
los caminos siempre se encuentran.

Los hombres están hechos para entenderse
para comprenderse, para amarse,
tienen hijos que serán padres de los hombres,
tienen hijos sin fuego ni lugar
que inventarán de nuevo a los hombres,
y la naturaleza y su patria
la de todos los hombres
la de todos los tiempos.

Versión de Andrés Holguín

10/01/2008 · 03:04

de Paul VALÉRY: Poesía§

Poeta: no es una imagen determinada lo que deseo,
sino el grupo maravilloso de todas las posibles.

CUADERNOS (1894-1945). Edita: Galaxia Gutenberg

08/01/2008 · 02:47

de IONESCO: Diario de migajasII§

La belleza es una huella precaria que la eternidad hace que se nos aparezca y que la eternidad nos retira. Manifestación de eternidad, signo de muerte también. Muchas veces me parece que es una flor maléfica de la nada o el grito del mundo que se muere, o una oración desesperada y fastuosa.
Y después, la ceniza.
La luz me ha cegado. Pero me ha detenido. De otra forma, no estaría aquí escribiendo, sufriendo por querer acordarme de aquel acontecimiento que, sin embargo, no puede ser olvidado jamás.

IONESCO: Diario en migajas.
Edita: Páginas de Espuma

07/01/2008 · 03:41

GASPAR y YO (Enero 1960) Noche de Reyes§

06/01/2008 · 02:31