de Alejandro DREWES: Sombra del padre§
Aquí llueve o tal vez ha llovido
dentro los líquidos cumplen
sumarias leyes de costumbre.
Seis diminutos pájaros
negros, detenidos
pájaros en el mudo laberinto
del cráneo. Se siente de pronto
el afuera, un espasmo de ruidos,
gira una luz otoñal todavía
-un puro espectro de oro recorre
ahora tu cuerpo-. Tiempo queda
y la sombra de Alwine otra vez
entre nosotros. Una procesión
pasa de rostros que no ves y algo
te pierde por el blando bosque
del sueño. El cielo del parque
entretanto se ha vuelto una sola
gasa de niebla. Y un cierto silencio
al fin derramado, y el agua espesa
de la noche que avanza sin prisa
sobre los claros puentes del día.


