Diciembre de 2009
dr Francis PONGE: La fabrica del prado.§
El hecho de la escritura (de la producción, creación textual, escritural) es la lectura de un texto del Mundo.
de Paula LAVERDE AUSTIN§

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Gotas de dolor sobre agua se abren como raíces.
Tinta china
http://paulalaverde.wordpress.com
NATIVIDAD 2009§

[…] Mi cita ya ha sido concertada y es
segura,
allí estará el Señor, esperando que yo
llegue en perfectas condiciones,
allí estará el gran Camarada, el amante
verdadero que he anhelado.
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Imagen: Bob Verschuren
Texto: De “Canto a mí mismo” W Whitman.
Buenos días de domingo. ( a Milena Casanova)§
Eclesiastés 3: 1-8§
Tiempo de nacer y tiempo de morir
tiempo de plantar y tiempo de cosechar lo plantado
tiempo de matar y tiempo de sanar
tiempo de derribar y tiempo de edificar
tiempo de llorar y tiempo de reír
tiempo de plañir y tiempo de dar saltos
tiempo de desechar piedras y tiempo de reunir piedras
tiempo de abrazar y tiempo de mantenerse alejado de los abrazos
tiempo de buscar y tiempo de dar por perdido
tiempo de guardar y tiempo de desechar
tiempo de rasgar y tiempo de unir cosiendo
tiempo de callar y tiempo de hablar
tiempo de amar y tiempo de odiar
tiempo para guerra y tiempo para paz.
de Nelly SACHS.§
¿Quién llama?
¡La propia voz!
¿Quién responde?
¡Muerte!
¿Se hunde la amistad
en el campamento del sueño?
¡Sí!
¿Por qué no canta ningún gallo?
¡Está esperando a que el beso del romero
nade en el agua ¿!
¿Qué es eso?
¡El instante de abandono
del cual el tiempo se suprime
asesinado de eternidad!
¿Qué es eso?
Sueño y morir no tienen atributos
Versión de Javier Tubía
de Alejandro AURA: Despedida§
Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.
¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.
Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós.
